
La siguiente situación de un paciente se ha redactado como ejemplo del modo en que la hepatitis C puede afectar a una persona. A diferencia de los casos de Juana y Esteban, no ha sido escrito por una persona con hepatitis C que describe su propia experiencia. También se ha añadido información objetiva adicional, en forma de notas del médico. Estas historias pueden ser o no representativas de la población total infectada por el VHC y no representan necesariamente las opiniones de Janssen. Esperamos que lo considere un ejemplo informativo de una situación que podría experimentar una persona con hepatitis C.
Hace tres años mi vida era diferente. Me habían ascendido a gestor en el trabajo y llevaba una intensa vida social. Mi mujer y yo estábamos muy integrados en el club local de golf, de modo que acudíamos a actos sociales y competíamos en torneos a menudo.
Sin embargo, al cabo de un tiempo, empecé a sentirme cada vez más cansado. Al principio, pensé simplemente que la edad me estaba pasando factura. No iba al club de golf con tanta frecuencia y buscaba nuevas excusas para no ir. Con el tiempo, no podía hacer frente a mis obligaciones y dedicaba más tiempo a dormir. No obstante, como me acercaba a los 50 años, lo justificaba diciéndome que mi cuerpo sencillamente no podía hacer lo que hacía cuando era más joven.
Mi mujer me persuadió de que lo que sentía no era normal, así que pedí cita con el médico. Le expliqué cómo me encontraba y me propuso someterse a unos análisis de sangre. Unos días más tarde, regresé a la consulta y me dijo que había dado positivo para hepatitis C. No había oído demasiado acerca de la hepatitis C con anterioridad y, naturalmente, me surgieron muchas preguntas. Lo más importante es que quería saber lo que iba a sucederme y si iba a morir.
Con frecuencia, la hepatitis C es una enfermedad crónica, lo que significa que puede seguir produciendo daño hepático durante un período prolongado de tiempo (décadas). Puede estar presente durante muchos años sin producir ningún síntoma (asintomática), por lo que a menudo se denomina ‘epidemia silenciosa’. En algunos casos, la hepatitis C permanece asintomática aun cuando se haya producido un daño hepático importante.
El médico respondió a todas mis preguntas. Me dijo que la hepatitis C era, habitualmente, una enfermedad a largo plazo y que, en algunos casos, podía causar daños en el hígado. También me dijo que algunas personas sufren una insuficiencia hepática completa como consecuencia de la hepatitis C, aunque este hecho puede evitarse, en la mayoría de los casos, si se detecta de forma precoz y se trata correctamente. En ese momento me sentí extremadamente asustado y abrumado, ya que resultaba evidente que mi vida estaba a punto de cambiar significativamente.
Aprendí que la hepatitis C está causada por un virus y que se transmite a través de sangre infectada, si bien no había nada en mi modo de vida que pudiera apuntar como posible causa de la infección. Cuando el médico revisó mis antecedentes clínicos, señaló que probablemente la había contraído cuando recibí una transfusión de sangre y me sometí a una intervención quirúrgica que me salvó la vida a mediados de los años ochenta. Nunca se me habría ocurrido que pudiera haber contraído la hepatitis C hacía más de 20 años. De hecho, me sorprendió que pudiera haber portado el virus durante tanto tiempo sin ni siquiera saberlo.
El riesgo de lesión hepática importante aumenta cuanto más tiempo se deja sin tratamiento la hepatitis C. El daño hepático aparece en forma de fibrosis, en la que surgen cicatrices en el hígado, y posteriormente en la forma más intensa de cirrosis, que es una cicatrización en gran medida irreversible que sustituye el tejido hepático sano y afecta directamente a la actividad hepática. La cirrosis aparece hasta en el 20% de las personas con hepatitis C crónica.
El virus de la hepatitis C es de ‘transmisión hemática’, lo que significa que las personas se infectan por contacto directo con sangre infectada.
Las maneras más habituales de transmisión de la hepatitis C consisten en recibir sangre o hemoderivados infectados (por ejemplo, transfusión de sangre antes de 1992) y compartir agujas y jeringas al inyectarse drogas.
Poco después del diagnóstico, traté de aprender todo lo que pude, pero necesité muchos meses para asumir la hepatitis C. Sin embargo, tenía muchas ganas de hacer todo lo posible para proteger a los demás. Mi mujer fue de gran ayuda y también se hizo una prueba para asegurarse; gracias a Dios, fue negativa. En cuanto a mi familia, empecé a ocuparme de mi propia salud, dedicando más tiempo a descansar y dejando completamente el alcohol.
El consumo de alcohol puede ocasionar un daño hepático más intenso y unas concentraciones más altas del virus de la hepatitis C en el organismo. Al seguir una dieta sana y no beber alcohol, puede contribuir a que su organismo combata el virus de la hepatitis C y ayudar a sentirse lo mejor posible.
Posteriormente, me remitieron a un especialista y me sometí a más pruebas, entre ellas, una biopsia para hacernos una idea del grado en que se encontraba dañado el hígado. Los análisis revelaron que tenía un genotipo 1a y que las concentraciones de ALT (transaminasas) también eran mayores de lo que debían ser. La biopsia reveló que tenía signos de fibrosis, lo que significa que ya presentaba una cierta lesión hepática.
También puede practicarse una biopsia de hígado porque es una forma más exacta de evaluar el grado de lesión hepática. No siempre es necesario realizar una biopsia, pero la decisión del médico depende de muchos factores, como el genotipo del virus. Las biopsias hepáticas se llevan a cabo con un anestésico local y, en general, no es necesario pasar la noche en el hospital. Se extrae un pequeño trozo de hígado con una aguja y se envía para examinarlo al microscopio. Los resultados se clasifican en función del grado existente de inflamación y cicatrización.
Tras las pruebas iniciales, me dijeron que era apto para recibir tratamiento y que debería empezar a considerar las opciones. En caso de desear empezar con él, podría recibir tratamiento combinado con interferón pegilado y ribavirina.
Los pacientes suelen recibir tratamiento con una combinación de dos medicamentos distintos, interferón pegilado y ribavirina. El interferón pegilado se administra mediante inyección una vez a la semana; la ribavirina se presenta en forma de comprimidos y se toma dos veces al día. El interferón pegilado se inyecta inmediatamente por debajo de la piel, ya sea el propio paciente, un familiar, o una enfermera.
El tratamiento combinado con interferón pegilado y ribavirina es el tratamiento más eficaz disponible actualmente. Sin embargo, algunos pacientes no pueden tomar ribavirina, por lo que se les podría prescribir interferón solo, lo que se conoce como monoterapia.
El médico me había advertido sobre los posibles efectos secundarios de este régimen, como cansancio, náuseas y depresión, y también había hablado con otras personas que habían recibido un tratamiento parecido. Me enteré de que hay personas que ni siquiera pueden completar el tratamiento debido a reacciones adversas, por lo que me preparé para una larga y difícil batalla.
La hepatitis C se puede curar. Sin embargo, es frecuente que los medicamentos que se recetan para eliminar el virus de la hepatitis C y evitar el daño hepático provoquen efectos secundarios. Entre ellos figuran los siguientes:
Astenia (cansancio extremo)
Síntomas seudogripales
Náuseas (ganas de vomitar)
Anemia (cifra baja de glóbulos rojos en la sangre)
Depresión
Prurito (picor)
Erupción cutánea
Caída del cabello
Se suponía que mi tratamiento iba a durar 48 semanas, pero se interrumpió al cabo de unos 4 meses. Los análisis de seguimiento revelaron que no se había modificado la viremia, de forma que no había respondido a los medicamentos en absoluto. No estaba llevando bien los efectos secundarios y los médicos me dijeron que, si fuera a lograr una RVS (Respuesta Virológica Sostenida), la carga viral ya debería haber disminuido en ese momento.
Se dice que una infección por el virus de la hepatitis C está curada cuando no se puede detectar material genético (ARN) del virus en la sangre del paciente inmediatamente después del final del tratamiento y de nuevo al cabo de seis meses. Es lo que se conoce como respuesta virológica sostenida (RVS). Algunos pacientes no responden al tratamiento (pacientes sin respuesta). Otras personas presentan un nivel indetectable de virus en la sangre durante el tratamiento, pero las concentraciones aumentan de nuevo tras su finalización (pacientes con recidiva).
Incluso antes de iniciar el tratamiento, sabía que mis probabilidades de éxito eran menores que las de otras personas con hepatitis C. Estaba infectado por el VHC de genotipo 1a, que presenta un grado relativamente alto de resistencia a los medicamentos actuales y sólo se cura con el tratamiento entorno a la mitad de los pacientes. Tras dejar de tomar el tratamiento, los médicos fueron muy considerados, pero me recordaron que había muy pocas probabilidades de éxito en caso de ser tratado nuevamente con interferón pegilado y ribavirina.
El tratamiento combinado con interferón pegilado y ribavirina es el tratamiento más eficaz. La tasa de éxito depende del genotipo del virus. Las tasas de éxito son más altas (aproximadamente un 80% de los pacientes con RVS) con los genotipos 2 y 3 que con el genotipo 1 (aproximadamente un 40%–50% de los pacientes logran RVS).
En este momento, no estoy recibiendo tratamiento para la hepatitis C, ya que aún no estoy listo para pasar por lo mismo de nuevo. Para el futuro, los médicos me han dicho que se podrían hacer pequeños ajustes para adaptar mi régimen previo de tratamiento, si bien no hay ninguna garantía de que vaya a funcionar y los efectos secundarios podrían ser los mismos.
Sé que en cualquier momento tendré que recibir tratamiento para la hepatitis C de nuevo con el fin de detener o retrasar la magnitud del daño del hígado. En cierta medida, la decisión relativa a cuándo recibir tratamiento de nuevo podría depender de los resultados de mis siguientes análisis de sangre, si bien tengo la esperanza de que no tendré que iniciar un tratamiento nuevo durante unos años, así como que tendré más probabilidades de vencer al virus cuando lo haga.