Los medicamentos disponibles para tratar el virus de la hepatitis C han mejorado en los últimos años; sin embargo, sigue habiendo un margen considerable de mejora. Los medicamentos actuales deben tomarse durante mucho tiempo: 24 semanas para los genotipos 2 y 3 del virus de la hepatitis C y 48 semanas para los genotipos 1, 4, 5 y 6. En ciertos casos, cuando el paciente responde muy rápidamente al tratamiento, es decir, en las 4 primeras semanas (respuesta virológica rápida), podría reducirse la duración del tratamiento. Es importante que los pacientes sigan tomando la medicación hasta que el médico les indique que la interrumpan, ya que ésta es la única manera demostrada de controlar el virus y evitar sus efectos perjudiciales. Los tratamientos actuales contra la hepatitis C pueden hacer que las personas se sientan muy cansadas, por lo que hay que dedicar más tiempo a períodos de descanso durante el día.
Los pacientes suelen recibir tratamiento con una combinación de dos medicamentos distintos, interferón pegilado y ribavirina. El interferón pegilado se administra mediante inyección una vez a la semana; la ribavirina se presenta en forma de comprimidos y se toma dos veces al día. El interferón pegilado se inyecta inmediatamente por debajo de la piel, ya sea el propio paciente, un familiar, o una enfermera.
El tratamiento combinado con interferón pegilado y ribavirina es el tratamiento disponible actualmente. Sin embargo, algunos pacientes no pueden tomar ribavirina, por lo que se les podría prescribir interferón solo, lo que se conoce como monoterapia.
Los medicamentos utilizados para tratar la hepatitis C no son idóneos para todas las personas. Entre las circunstancias que pueden influir en el tratamiento a administrar figuran cardiopatías, hepatopatías avanzadas, embarazo, depresión grave o psicosis. Además, un pequeño número de personas tienen una sensibilidad inherente a los interferones que puede causar reacciones adversas. Algunas personas necesitan una vigilancia muy estrecha mientras toman este medicamento, mientras que otras no podrán tomarlo en absoluto.
Por el momento, no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C. Hay una vacuna contra la hepatitis A y otra contra la hepatitis B (aunque se combinan a menudo en una vacuna múltiple); pero todos los virus de la hepatitis son muy diferentes, por lo que las vacunas de las hepatitis A y B no son eficaces contra la hepatitis C.
En algunos países, se recomienda vacunar contra las hepatitis A y B a las personas con hepatitis C. Así se evita el riesgo de infección simultánea por alguno de estos virus y se interrumpe cualquier daño potencial añadido al hígado.